Hacer una ruta por Mallorca para descubrir sus calas vírgenes y pueblos de piedra era uno de mis grandes sueños viajeros. ¡Y por fin lo he cumplido! Después de recorrer la isla de punta a punta, he preparado esta guía con todo lujo de detalles para que puedas planificar tu propia aventura sin morir en el intento.

Eso sí, antes de arrancar, un consejo de amiga:  esta ruta es imposible de hacer sin vehículo. Nosotros optamos por el ferri para llevar nuestro propio coche, pero si tú vas a aterrizar en el aeropuerto de Palma, te recomiendo leer primero mi guía sobre cómo alquilar coche en Mallorca y evitar timos y evitar sustos con el seguro y las franquicias.

Si ya lo tienes claro y solo buscas el mejor precio, aquí tienes mi recomendación directa:

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Entrada a la iglesia de Sant Bartomeu en Soller. Una de las paradas de nuestra ruta por Mallorca.
Fachada de Sant Bartomeu de Sóller.

Ruta por Mallorca en 10 días

¡Ha llegado el momento! Nos vamos de viaje. Abróchate el cinturón, haz las maletas y prepárate. Porque en esta ruta por Mallorca pasaremos por las mejores playas de Mallorca, las calitas más cuquis y pueblos chulos. 

Día 1: Viaje en ferri a Palma de Mallorca (con coche propio)

Dedicamos el primer día de nuestra ruta a viajar, pero de una forma diferente. En lugar de pelearnos con las restricciones de equipaje de los aviones, decidimos hacer nuestro trayecto en ferri a Mallorca. La gran ventaja es que pudimos llevar nuestro propio coche, lo que nos dio una libertad absoluta desde el minuto uno y nos ahorró un buen pico en alquileres.

Para nosotros, resultó más cómodo (¡puedes llevar media casa en el maletero!) y sale más a cuenta si vas muchos días. Tomamos el ferri desde el puerto de Denia y, aunque el trayecto dura poco más de seis horas, se nos pasó volando. Los barcos salen con bastante frecuencia, por lo que es fácil cuadrar el transporte con tus planes.

Puedes consultar precios y horarios en este enlace.

Un consejo de «supervivencia»: aunque el barco está genial y puedes reservar sitio en el bar de cubierta para ver el mar, los precios a bordo son más altos de la cuenta. Nosotros nos llevamos nuestros propios bocatas y snacks para el trayecto; vuestro bolsillo os lo agradecerá. También hay WiFi de pago, que para ir compartiendo las primeras fotos del viaje o avanzar algo de trabajo, funciona bastante bien.

En cuanto atracamos en el puerto de Palma, nos fuimos directos a nuestro campo base. Para un itinerario tan completo, no te sirve un único hotel de todo incluido. En esta guía te detallo los mejores hoteles para ruta por Mallorca organizados estratégicamente por las zonas donde termina cada etapa. De todos los  que probé en estas vacaciones, mi favorito sin duda fue el Meliá Palma Bay. Tiene unas azoteas con vistas al Mediterráneo de esas que te dejan sin habla y estás a un paso de la playa. ¡El lujo que nos merecíamos para empezar la ruta!

Día 2: Palma de Mallorca

Dedicamos el segundo día a la capital de la isla. Y prepárate, porque van a ser unas horas moviditas. ¡Tenemos mucho que descubrir!

Comenzamos por la Catedral, quizá el monumento más hermoso de Mallorca. Es un punto obligatorio en cualquier visita a esta ciudad, un edificio de estilo gótico que fue reconstruido por el mismísimo Antonio Gaudí. 

Tras hacer una visita por la catedral de Palma, ponemos rumbo al Barrio Judío. Aunque la judería del lugar fue quemada hasta sus cimientos, aún quedan vestigios de lo que fue. Podrás descubrirlos en el Museu Mallorca, en la Calle Sol o en el Centre Maimó Ben Faraig, entre otras tantas postales emblemáticas de esta hermosa parte de la ciudad. 

Seguimos caminando hasta el Palacio Real de la Almudaina. Es una fortaleza de origen romano que ha experimentado muchas modificaciones por parte de los distintos pueblos que han habitado la isla, hasta convertirse en lo que es hoy. Se puede visitar por fuera y por dentro, y estoy segura de que lo que más te va a impresionar es la increíble capilla de Santa Ana, con los retablos de Sant Jordi luchando contra el dragón. 

Estos son solo algunos de los pasos que damos por la ciudad. Antes de que acabe el día nos queda visitar el Castillo de Bellver, la Lonja, la Plaza Major, las principales iglesias de Palma y el Baluarte. ¡Y son solo algunos de los imprescindibles del segundo día de ruta! Te cuento más al respecto en este artículo sobre qué ver en Palma

Cala Figuera, uno de los pueblos más bonitos que descubrimos en nuestra ruta por la isla.
El puerto de Cala Figuera es el más coqueto de toda la isla de Mallorca.

Día 3: Ruta de calas del sureste (Cala Mitjana, Caló des Borgit, Cala Figuera y Es Trenc)

Seguimos nuestra travesía y aterrizamos en el tercer día, que ya te aviso que viene movidito. Como queríamos aprovechar el tiempo al máximo, hicimos noche en el Hotel Honucay. Está en la Colonia de Sant Jordi y es 100% recomendable: decoración mediterránea preciosa y una ubicación estratégica para no perder horas en el coche.

Y ahora sí, empezamos la aventura de «caza-calas». Aunque nosotros fuimos en Semana Santa y el agua todavía estaba un poco fría para nuestro gusto (¡solo los turistas del norte se atrevían a zambullirse!), disfrutamos de la ventaja de ver estos paraísos sin las masificaciones del verano.

Nuestro primer destino fue Cala Mitjana. Es diminuta, apenas 20 metros de arena blanca escondida entre acantilados. Al ir en abril, tuvimos la suerte de no encontrar las famosas algas (posidonia) que a veces cubren la orilla, y no nos hicieron falta escarpines porque el fondo es de arena fina. ¡Un tesoro!

La segunda parada fue Caló des Borgit, una cala salvaje dentro del Parque Natural de Mondragó. Se llega caminando unos 500 metros desde la playa principal y el paseo entre pinos merece mucho la pena. Es el sitio ideal para desconectar del mundo al igual que todas estas calas de Mallorca.

Después pusimos rumbo a Cala Figuera. Más que para bañarse, es un lugar para quedarse embobado con sus barquitos y las higueras que llegan casi al agua. Dividida por dos brazos de mar entre acantilados, es, para mí, el pueblo marinero más coqueto de toda Mallorca.

Para terminar el día por todo lo alto, fuimos a Es Trenc. Es la ‘joya de la corona’ con sus 2 km de aguas turquesas que, de verdad, parecen el Caribe. Eso sí, te voy a ser muy sincera: al ser una playa totalmente virgen y protegida, es muy frecuente encontrar montones de algas (posidonia) en la orilla.

No dejes que eso te arruine la experiencia; esas algas son la prueba de que el ecosistema está sano y el agua está limpia. Nosotros pudimos pasear por el arenal casi solos y disfrutar de ese azul intenso sin los agobios de julio, aunque en el parking ya nos avisaron de que en temporada alta aquello es una misión imposible y sí, el precio es para todo el día, da igual que vayas dos horas o el día entero.

Día 4: Cuevas del Drach + PortoCristo + Portocolom + Cala Millor

El cuarto día de nuestra ruta volvimos a hacer maletas para cambiar de zona. Nos alojamos en el hotel CB El Moro y, te lo digo ya: fue un acierto total. No solo por la bañera de hidromasaje o por estar frente al mar en Cala Millor, sino por su servicio de comidas. ¡De diez! Si eres de los que valora comer bien en el hotel, no lo dudes.

¡Se come de lujo!

Nuestra primera parada fueron las Cuevas del Drach. Sé que es el sitio más turístico de la isla y que siempre hay gente, pero de verdad, es muy recomendable. Navegar por el Lago Martel (uno de los lagos subterráneos más grandes del mundo) mientras escuchas música clásica en directo es una experiencia que hay que vivir al menos una vez.

Después pasamos por Porto Cristo y, si te soy sincera a nosotros ni fu ni fa. Nos pareció un puerto deportivo sin más. Quizá es que no sabemos apreciar los barcos de lujo, pero no le encontramos ese «encanto especial» que buscábamos.

En cambio, Portocolom nos sorprendió para bien. Es un sitio muy curioso, sobre todo por sus fachadas de casas de colores. Eso sí, ¡hay que buscarlas! No están todas en la misma calle, pero perderse por su puerto pesquero para encontrarlas merece la pena. Es un rincón con mucha más personalidad.

Para terminar la jornada, volvimos a Cala Millor. Es el típico sitio pensado 100% para el turista: lleno de chiringuitos, tiendas y restaurantes. Como base logística y por el hotel, cumplió su función de sobra. A veces en una ruta de 10 días, necesitas un sitio con todos los servicios a mano para recargar pilas.

Día 5: De los senderos de Canyamel al encanto auténtico de Artà

Seguimos instalados en nuestro «cuartel general» de Cala Millor, lo que nos permitió aprovechar el día desde bien temprano sin perder tiempo en mudanzas.

Nuestra primera parada fue la Playa de Canyamel. Es un rincón precioso con bandera azul que me sorprendió por lo bien conservado que está su entorno. Si te gusta observar aves, apunta este sitio: tiene un estuario justo al lado que es una joya natural. Caminar por aquí entre el mar y el parque natural te da una paz increíble antes de empezar con las visitas culturales.

Después pusimos rumbo a Capdepera, un pueblo que rezuma historia en cada esquina. Aviso para navegantes: la subida al Castell de Capdepera tiene una pendiente importante, así que prepárate para sudar un poquito (¡pero las vistas desde arriba compensan cada paso!). Si puedes cuadrar tu visita con un miércoles, no te pierdas su mercadillo; es una explosión de artesanía local y colores que te va a encantar.

Pero si tengo que elegir un rincón que me robó el corazón en este itinerario de 10 días, ese es Artà. Para mí, es uno de los pueblos de Mallorca con más personalidad de toda la geografía balear. Me fascinó que mantiene su esencia original, sin ese maquillaje excesivo para el turista que ves en otras zonas.

  • Consejo de el Viaje de Sofi: no te quedes solo en la Plaça d’Espanya. Sube sí o sí al Santuari de Sant Salvador. Las almenas de la fortaleza islámica de la Almudaina d’Artà ofrecen, para mi gusto, las panorámicas más espectaculares de todo el valle.

Para cerrar la jornada, nos acercamos a Cala Mesquida. Aquí es donde te comentaba que, al estar en un área protegida de dunas y pinos, es habitual encontrar restos de vegetación marina en la orilla (sí, ¡aquí también hay algas!).

Ojo al dato logístico: en este enclave el aparcamiento suele ser de pago, pero ver esos 350 metros de arena fina rodeados de naturaleza virgen merece cada céntimo. Fue el broche de oro perfecto para reponer fuerzas antes de cambiar de zona al día siguiente.

La Tramuntana es un imprescindible en un roadtrip por Mallorca.
Magníficas vistas de la sierra de Tramuntana y el mar.

Día 6: Del mirador más instagrameable a las murallas de Alcúdia

El sexo día volvemos a cambiar de hotel. Pasamos la noche en el Sofía Alcudia, cerca de las siguientes aventuras. Es un alojamiento ubicado frente a la playa de Puerto Alcudia, perfecto para disfrutar de las olas antes de dormir. Pero no quiero que nos adelantemos. Te dejo el enlace por si te interesa reservar y empezamos con la jornada turística. 

Comenzamos con una visita a Es Colomer, un precioso mirador desde el que podrás hacer las mejores fotos de Mallorca. Puedes llegar hasta allí en coche, ideal para iniciar la mañana con calma. Desde sus alturas, la vista se deleita entre los tonos azules del mar, el sol, el cielo y los acantilados verdes. También puedes atreverte subiendo a la atalaya de Albercutx, que se encuentra allí cerca y ofrece una panorámica aún más espectacular. 

La siguiente parada nos lleva a la playa de Formentor. Pensamos tomarnos este día con más calma, y qué mejor forma de hacerlo que disfrutando de esta preciosa bahía de bandera azul. Se encuentra en una de las zonas más vírgenes de la isla, entre un bosque de pinos, con vista a las montañas de Tramuntana. Todo lo que te diga es poco, porque es cierto eso de que, a veces, una imagen vale más que mil palabras. 

La playa está dividida en tres partes. En todas ellas puedes alquilar hamacas y sombrillas, aunque los precios son distintos entre una y otra. Eso sí, debo advertirte que, pese a su gran tamaño, no tiene mucha arena. Es una costa estrecha en la que, sin embargo, sí que encontrarás pinos bajo los que disfrutar de la sombra y piedras en las que puedes dejar las toallas si la marea está baja. 

Nosotros quisimos que fuera un día muy especial, así que nos fuimos a ver la isla desde la costa. Incluye navegar por esta costa, que es una de las más vírgenes de Mallorca, y las vistas son, simplemente, impresionantes. Te dejo el enlace para que eches un ojo porque es de esos planes que marcan la diferencia en un viaje.

Reserva el tour panorámico por Formentor con paseo en barco.

Antes de que acabe el día, aprovechamos nuestra estancia en Alcudia para conocer la ciudad. Era la antigua capital de Mallorca, así que tiene un patrimonio cultural muy rico. Pasear por su casco histórico es suficiente atracción turística, pero no es todo. Otros puntos icónicos son el Puerto de Alcudia o la muralla de la localidad, a la que puedes subir para verla desde las alturas. 

Día 7: La mítica cala de Sa Calobra y el Port de Sóller

El séptimo día lo dedicamos, casi por completo, a visitar un lugar que parece sacado de una pelicula: la excursión a Sa Calobra, una cala perdida y escondida entre acantilados que nos dejó con la boca abierta.

Lo que sí puedo decirte es que la mejor decisión que tomamos fue apuntarnos al paseo en barco que hace Civitatis. Te recoge en el puerto de Sóller y te lleva por la costa norte de Mallorca, disfrutando de las aguas azules de la Sierra Tramontana. Finalmente, te deja en Sa Calobra, una de los parajes más impresionantes de la isla. Es uno de esos lugares que no te puedes perder por nada del mundo.

Consulta precios de la visita para tus fechas

El resto del día lo dedicamos a recorrer Port de Sóller, después de que el barco nos devolviera al punto de partida de nuestra aventura por Sa Calobra. En esta ciudad hay muchas visitas imprescindibles, como los muelles o la barriada marinera, el mirador de Santa Catalina, el Museo del Mar o el faro que se encuentra sobre el Cap Gros. 

Día 8: Sóller y Valldemossa: el corazón de la Sierra de Tramuntana

Nos habíamos alojados en un hotelazo en Port de Sòller —el Es Port, que te recomiendo desde ya—, pero no podíamos dejar pasar la oportunidad de acercarnos hasta Sòller. Por si no lo sabes, este es uno de los sitios más visitados de la isla. Mucha gente se acerca hasta aquí desde Palma para disfrutar de su histórico tren de madera.

Si llegas hasta aquí con tu coche, te recomiendo paciencia: la circulación es lenta y si no has madrugado mucho, te costará aparcar. Si dejas el coche en el centro, tendrás que pagar la ORA. También puedes intentarlo en un parking privado. Este no tiene muchas plazas, pero el precio es bastante bueno: dos euros unas dos horas.

La Plaza de la Constitución es hermosa, aquí nos concentramos todos los turistas para intentar hacer la foto del tren, con la iglesia de Sant Bartomeu y las montañas de fondo. En este sitio está también uno de los edificios que más me gustó de este pueblo, la Banc de Sóller, reformado por Joan Rubió i Bellver, un discípulo de Antoni Gaudí. Si te sobra tiempo, apunta estos tres sitios: Can Prunera, el cementerio de Son Sang y la aldea de Biniaraix, situada a solo dos kilómetros de Sòller.

Tip de El Viaje de Sofi: si vas a visitar la zona, la combinación estrella de la isla es hacer el paseo en el Tren de Sóller y la excursión a Sa Calobra en el mismo día. ¡Imprescindible llevarlo reservado en temporada alta!

Por la tarde, pusimos rumbo a Valldemossa, uno de los lugares que más ganas tenía de conocer de la Tramuntana. Sobre todo, después de ver la segunda temporada de la serie La caza. Si tú también la has visto, te interesa conocer cuáles fueron sus localizaciones.

Aparcar en Valldemossa fue bastante sencillo. Hay varios parkings. Una hora cuesta unos dos euros. Ten en cuenta que solo aceptan monedas. Tiene bastante rotación. Lo primero que debes hacer cuando llegues a Valldemossa es dirigirte a una de sus panaderías para comerte el típico bollo de este lugar, la coca de patata. Es un bocado simple, pero muy rico y nutritivo.

Una vez que has repuesto fuerzas, toca disfrutar de este bonito pueblo. La Cartuja es la visita de este lugar. Yo solo pude verla fuera y disfrutar de sus jardines. Me quedé con las ganas de recorrerla por dentro.

El recorrido por Valldemossa está lleno de sorpresas, como las vistas desde el mirador de Lledoners o sus encantadoras callejuelas medievales situadas al lado de la plaza pública.

Día 9: Deià – Mirador de foradada – Palma de Mallorca

Empezamos nuestro último día de ruta, antes de volver a casa, para disfrutar de algunos de los destinos que faltaban en nuestra lista. 

El primer destino es Deià, un pueblo pintoresco y con mucho encanto, de los más bonitos de la isla. Es un imán para turistas, artistas, escritores y famosos, porque cada una de sus postales es inspiradora. Con decirte que su paisaje forma parte del Patrimonio de la Humanidad protegido por UNESCO, creo que alcanzas a imaginar de lo que estamos hablando. 

Y no hay pocas cosas que visitar en sus tranquilos alrededores:

  • El pequeño Es Forn, donde puedes encontrar todo tipo de productos locales. 
  • La casa museo de Robert Graves, uno de los muchos artistas que pasaron parte de su vida en este maravilloso municipio. 
  • El Café Sa Fonda, el más popular del lugar.
  • Algunas populares rutas de senderismo, como la del Monasterio Miramar y Sa Foradada. 

Podría seguir enumerando lugares (el Museo Arqueológico, Son Marroig, Cala Deià, etc.). Una de las actividades que sí o sí tienes que hacer es la senda de Foradada. Al menos, hasta llegar a su impresionante mirador. Ofrece una de las puestas de sol más bellas de la isla, con la Sierra de Tramuntana como escenario. Perfecto para sacar unas últimas fotos antes de hacer las maletas. 

Y antes de acabar el día, recorremos de nuevo las calles de Palma. Esta increíble ciudad siempre tiene más cosas por descubrir, es imposible que lo hayas visto todo en la jornada que le dedicamos. Otra buena opción es pasar una agradable de playa en uno de mis destinos favoritos de la isla, Calvià.

Día 10: Vuelta en ferry

Todo lo bueno llega a su fin, y cuando el décimo día de ruta aparece en el calendario, toca volver a casa. 

Nosotros, por supuesto, lo hacemos en ferry. El primero que sale implica madrugar, dado que hay que estar en el puerto de Balearia una hora y media antes de que parta el barco. Y por eso volvemos a alojarnos en el hotel Palma Bay. Está a tan solo 15 minutos del lugar desde el que sale la embarcación, así que es perfecto para evitar levantarse más temprano de lo necesario. 

Con un buen viaje en barco nos despedimos de la isla, que nos ha dado tantas alegrías que se ha convertido en uno de nuestros destinos favoritos. ¡Pero este no es el final! ¡Volveremos, Mallorca!

El coqueto pueblo de Deià

Preguntas frecuentes sobre la ruta por Mallorca en 10 días

¿Te has quedado con dudas sobre cómo preparar tu ruta por Mallorca en 10 días? Con estas preguntas frecuentes seguro que encuentras la solución. 

¿Es imprescindible el coche para este itinerario?

Sí, sin duda. Mallorca es engañosa: aunque las distancias parecen cortas, el transporte público no llega a los rincones más vírgenes que te he enseñado. Como te contaba al principio, nosotros fuimos en ferri para llevar nuestro coche, pero si vienes en avión, lo mejor es alquilar un coche en el aeropuerto de Palma. Sin coche, te perderás la mitad de la magia.

¿Es difícil conducir por la isla?

No es peligroso, pero sí requiere atención. Te encontrarás con muchos ciclistas en la Tramuntana y conductores extranjeros algo despistados. Mi consejo: paciencia en las curvas de Sa Calobra y ojo a las normas de prioridad.

¿Cuánto se tarda en recorrer Mallorca de punta a punta?

Aunque la isla parece pequeña, atravesarla de Palma a Pollença te llevará una hora por autopista, pero si vas por la costa, calcula el doble. Lo bueno de esta ruta de 10 días es que las distancias entre paradas suelen ser de apenas 20-30 minutos, lo que hace que el viaje sea muy ameno. Si vas menos días puedes echar un vistazo a estos 5 planes para hacer en Mallorca en 2 días.

¿Cuál es la mejor época para evitar las aglomeraciones?

Si quieres huir de los agobios sin renunciar al buen tiempo, abril, mayo y octubre son los meses ganadores. Nosotros fuimos en Semana Santa y, aunque el agua estaba solo para valientes, pudimos aparcar en las calas más famosas y pasear por los pueblos sin los empujones típicos de julio y agosto.

¿Es caro comer y dormir en Mallorca?

Depende mucho de la zona. En pueblos como Artà o los puertos pesqueros puedes comer de maravilla a precios razonables, pero en los chiringuitos de moda de las calas prepara la cartera. Un truco de ahorro: busca alojamientos con media pensión que te permite ahorrar mucho en cenas y desayunos

¿Qué te ha parecido nuestro recorrido mallorquín?

Es solo una de las muchas que puedes organizar por esta maravillosa isla. Basta con elegir los lugares que quieres visitar, calcular distancia ¡y ponerte manos a la obra! Para mí, este viaje ha sido inigualable; he disfrutado de calas salvajes, hoteles con encanto y ese patrimonio de Palma que siempre te deja con la boca abierta.

Por cierto, si estás buscando el momento perfecto para calcar este itinerario, te chivo que nosotros hicimos esta misma ruta en un viaje familiar durante las vacaciones escolares de primavera y aprovechamos para hacer estos planes para Semana Santa en España.

Nos pilló en pleno abril y la temperatura fue un regalo: ese calorcito rico por el día ideal para patear los pueblos, pero sin el agobio de julio. Eso sí, aunque en sitios como Deià ya se notaba el ambiente, ni punto de comparación con la locura del verano. Por eso la he incluido como uno de mis planes estrella en esa guía.

Y a ti, ¿qué es lo que más te llama la atención de Mallorca? ¿Eres de las que busca calitas escondidas o prefieres el terraceo en la ciudad? ¡Te leo en comentarios!

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