¿Por qué queremos ser viajeros responsables? ¿Por qué tenemos que ser turistas sostenibles? Son preguntas que nos hacemos todos los días cuando planificamos una escapada de fin de semana, un viaje a otro país o una pequeña excursión de domingo. Seguro que tú también te las has hecho, y si no ha sido así: ¡es hora de que empieces a formulártelas!

Sé que es un incordio tener que estar evaluando qué debes hacer y qué no cuando vas de viaje. A todos nos llaman la atención las noticias de turistificacion, turismofobia y sobreturismo que vemos a diario en la televisión o leemos en Twitter. Sin embargo miramos para otro lado cuando preparamos nuestras vacaciones en Tailandia o nuestro viaje a Nueva York.

Qué fue antes: la gallina ecológica o el huevo sostenible

Quizás antes de agobiarte con prácticas turísticas sostenibles, debas pensar en cómo puedes mejorar en tu día a día. Todo viajero en destino es un ciudadano de otro país con unos hábitos y unas costumbres en su vida diaria. Para poder ser un turista que respete la sostenibilidad en sus vacaciones quizás el primer paso es que lo hagas en tu casa todo el año.

Mónica y yo lo tenemos claro. Habría sido imposible llegar a este momento en que queremos ser viajeros responsables si antes no hubiésemos cambiado nuestra forma de consumir los días que no estamos viajando.

Ya has visto lo que hacemos en la foto de cabecera: ¡romper una pajita de plástico! Esa es una determinación que tomamos hace tiempo. Vivir sin plástico es casi un quimera, pero tratamos de reducirlo al máximo: evitar en el supermercado los envases que son como muñecas rusas —¡4 paquetes para envolver un bollo!—, no comer en restaurantes que utilizan vajilla perecedera hecha en plástico y otros materiales contaminantes, no comprar productos que sean agresivos con el medioambiente…

Si has dado ese primer paso, luego será mucho más sencillo cuando vayas a un destino turístico y traslades a esos días de vacaciones tus buenas costumbres.

A Mónica hubo un libro que le cambió la forma de comportarse, No Impact Man, de Colin Beavan. En esta obra el periodista norteamericano explica cómo intentó vivir durante un año en Nueva York reduciendo al mínimo la cantidad de basura que generaba y la contaminación que provocaba con sus desplazamientos. Hasta dejo de usar el ascensor.  Después de leerlo, Mónica propuso una serie de medidas que han favorecido que nuestro impacto sea cada vez menor. Aunque no nos conformamos, y queremos seguir reduciéndolo, en nuestra casa y en nuestros viajes.

Un cuento que siempre funciona

Como en el Cuento de Navidad de Dickens, hasta que yo leí también el libro de Beavan, me sentía como una especie de Mr. Scrooge viajero que solo pensaba en sí mismo, en las playas paradisíacas, en los buffets llenos de manjares —en los que comes el triple de comida que tu aparato digestivo puede administrar—, en los cócteles que terminan de madrugada,
en resorts espectaculares —construidos en terrenos robados a la naturaleza— , en visitar lugares con animales que me parecían supergraciosos…

Fue entonces cuando vinieron a visitarme los tres fantasmas del libro de Dickens: el de los viajes pasados, los presentes y los futuros. Me hicieron ver todo lo que estaba haciendo mal y lo que podía empezar a hacer bien, o al menos medio bien .

El de los viajes pasados me descubrió que es importante valorar el hotel en que te vas alojar. No solo por su precio o los metros cuadrados de su piscina. Es importante ver cuál es su política ambiental —si la tiene o hacer referencia a sostenibilidad en su página web—, dónde se encuentra ubicado —si ha invadido un espacio que quizás debería seguir siendo libre de hormigón— y cuál es su relación con el medio local.

El fantasma de los viajes presentes se me apareció en Nueva York. Los primeros días en la gran manzana, todos mis enseñanzas y mis hábitos ecológicos se esfumaron. Es difícil tener conciencia ecológica con 40 grados mientras ves que todo el mundo a tu alrededor va con un café helado de medio litro. Es duro, pero es entonces cuando tienes que reafirmarte y comprender que te puedes tomar el mismo café en otro tipo de recipiente menos contaminante, sin pajita y sin doce cubitos de hielo.

Y cuando ya creía que no vendrían más fantasmas, llego el de los viajes futuros. El peor de todos. El que me echa en cara que voy a seguir contaminando y que en el viaje que estamos preparando para este verano nuestras emisiones van a ser de aúpa.


Adiós, pajitas de plástico; hola, pajitas de metal

Qué podemos hacer para ser viajeros responsables

Pasado el susto de tanto fantasma, llega el momento de las decisiones, de ver qué podemos hacer para cambiar nuestra forma de viajar, de hacer turismo y visitar destinos a partir de 2019.

1 Medir nuestra huella ecológica

En los artículos de viajes que hagamos en 2019 os vais a encontrar un nuevo bloque. Uno que nos sacará los colores. En él se verá cuál ha sido nuestra huella ecológica. Esperemos que eso nos haga esforzarnos por mejorar, por querer buscar el enlace de transporte más sostenible no el más barato.

2 Contar lo que hacemos mal… y lo que hacemos bien

Otra novedad para 2019: contar qué hemos hecho mal en materia de sostenibilidad en el viaje. Es mejor ser realistas y tener claro que vamos a seguir fallando. Esa es la única forma de poder avanzar: aprender de los errores. Pero no solo vamos a contarte nuestras miserias, también nuestros aciertos, los pequeños y los grandes.

3 Seguir luchando contra el plástico

Ahí sí que no vamos a ceder un milímetro. Nuestra lucha contra el plástico es definitiva. No nos conformamos con reciclar. Para nosotros no es suficiente llenar una bolsa tras otra con residuos de ese material para llevarlos a un contenedor. Eso no basta. La sensación que tenemos es que con eso solo limpiamos nuestra conciencia, pero seguimos siendo parte del problema.

Decimos no a esos establecimientos en los que para servirnos un bocadillos nos dan un plato de plástico, con unos cubiertos de plástico, un vaso de plástico, unas salsas en envoltorios de plástico, todo ello en una bandeja de plástico. ¡Hasta la comida allí sabe a plástico! Tampoco compraremos cafés, ni refrescos con pajitas. Y solo consumiremos aquellas bebidas que nos sirvan en materiales reutilizables. Se acabó el usar y tirar en nuestros viajes. Ídem cuando vayamos a comprar para nuestras comidas y cenas. Sabemos que es difícil, pero lo vamos a conseguir. ¿Te sumas a nuestro reto?

Viajaremos con nuestra propia taza de café por el mundo
Viajaremos con nuestra propia taza de café por el mundo

4 Denunciar las malas prácticas

En este punto hasta ahora hemos tenido diferentes opiniones. Mónica siempre ha sido favorable a enseñar la cara menos amable del destino y yo a veces me he resistido a ello. Después de debatirlo, hemos decidido que hay que mostrar también aquello que no nos gusta de un destino. Sobre todo, los comportamientos que vayan en contra de las buenas prácticas de sostenibilidad.

5 Escribir de nuestras experiencias más sostenibles

Os vamos a contar un secreto: a partir de este 2019, somos embajadores de Biosphere. Aquí te explicamos en detalle en qué consiste. Para nosotros es muy importante. Biosphere es el encargado de otorgar la certificación de sostenibilidad turística a destinos y empresas. Nosotros vamos a poder difundir su labor y también contarte las experiencias más sostenibles para tus viajes. Es un gran paso para seguir trabajando en nuestro objetivo: ser viajeros responsables.

Es algo que queremos hacer en el blog, con artículos como este, y también fuera de él. Como cuando hemos contado nuestra experiencia en FITUR o hemos participado en las jornadas #KLMVUELASOSTENIBLE, un encuentro en el que se habló de “turismo y sostenibilidad y la huella del viajero del siglo XXI” , en el cual estuvimos —Mónica y yo— como ponentes y también, en mi caso, como moderador de la segunda mesa.

Vídeo: mesa huella cultural de las jornadas #KLMVUELASOSTENIBLE

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4 Respuestas para “Por qué queremos ser viajeros responsables”

  1. Avatar for Miguel Ángel Santamarina Julia Del Olmo dice:

    ¡Hola pareja!

    Oye, me habéis dejado de piedra con el punto número uno de los propósitos. Me suuuuuuper encanta y me gustaría unirme a ese reto, medir el impacto ambiental de mis viajes para ser consciente de lo que contamino. En muchos otros ya estoy al día
    Ah, también me encanta que hayáis decidido denunciar las malas prácticas de sostenibilidad de los destinos, estoy con Mónica, ¡es necesario!

    Un abrazo y ¡¡nos vemos pronto!!

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    1. Avatar for Miguel Ángel Santamarina Miguel Ángel Santamarina dice:

      Gracias, Julia. Creemos que no podemos hablar de turismo sostenible sin explicar las cosas que hacemos mal. Hay que ser consciente de nuestra huella ecológica cuando viajamos, de nuestros errores y también de nuestros aciertos. Creemos que ese es el camino para poder influir en nuestros lectores. Y sí, hay que denunciar lo que no está bien para poder ser de verdad “viajeros responsables”.

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  2. Avatar for Miguel Ángel Santamarina Sara Terrones dice:

    Creo que todos debemos hacer autocrítica y me parecen genial vuestros puntos. Nosotros también vamos intentando ser viajeros más responsables (dentro y fuera de casa) poco a poco

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    1. Avatar for Miguel Ángel Santamarina Miguel Ángel Santamarina dice:

      Sin la autocrítica es imposible avanzar en la sostenibilidad, Sara. Es importante ser personas responsables para luego poder ser viajeros responsables. Yo hice el primer curso relacionado con ecoturismo al diplomarme en Turismo, hace más de 20 años. Entonces no era consciente de la importancia que iba a tener y de todo el camino que quedaba por avanzar.

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