La frontera entre Galicia y Portugal es un lugar mágico. Una tierra verde y fértil separada por un caudaloso río, el Miño. A ambas márgenes se desparraman un buen número de bonitos pueblos llenos de historia. Prepárate para descubrirlos en esta ruta por el Bajo Miño.

Galicia es una de nuestras regiones favoritas de España. Mónica nació allí y esa es la mejor excusa para viajar allí un par de veces, al menos, todos los años. Ya te hemos contado todo lo que necesitas saber para conocer esta región, también te hemos hablado de cómo bañarte en la Playa de las Catedrales y de qué manera visitar ese paraíso que son las Islas Cíes.

Aunque cuando llega el verano uno de vuestros artículos preferidos es el de las mejores playas de Galicia, en estas ocasión voy a centrarme en una ruta de interior, en la que en ocasiones nos acercaremos a la costa.

Ruta por el Bajo Miño

Nos vamos de excursión por una comarca llena de atractivos naturales y de lugares con encanto. Espero que la disfrutes tanto como lo hice yo. Mi primer contacto con la comunidad gallega fue cerca de aquí: en la ciudad de Vigo. Desde allí hice mi primera visita a las Cíes y conocía algunos de los lugares de los que te voy a hablar a continuación como Tui.

Día 1. Baiona y Oia

Como te explicaba unos párrafos atrás: la primera vez que fui de veraneo a Galicia me quedé en la ciudad de Vigo. Desde allí hicimos varias excursiones. Una de las que recuerdo con más cariño fue la que hicimos a Baiona. Este pueblo marinero es Conjunto Histórico-Artístico desde el año 1993. Es una de las localidades más turísticas de la costa gallega.

La fortaleza de Monterreal es el punto de reunión de los turistas que la visitan. Está situada en el monte Boi, al lado del puerto —del que salen los barcos que van a las Cíes—. Fue levantada en el siglo II y mantuvo su importancia hasta el siglo XIX. Aquí se encuentra uno de los mejores alojamientos de la zona, el Parador de Baiona.

Desde Baiona tienes dos sitios que debes visitar, Cabo Silleiro y Oia. El primero es uno de los imprescindibles en tu ruta por el Bajo Miño debido a la belleza de las panorámicas que vas a contemplar entre miradores y baterías militares. El nuevo faro, de principios del siglo XX, articula todo este espectacular paisaje. Estás a solo 10 minutos en coche de Baiona. Desde aquí puedes ver hasta las Cíes.

Las mejores playas de Baiona
Playa en el puerto deportivo de Baiona

Y de Silleiro a Oia. Entre el azul del mar y el verde la montaña. Este pequeño rincón de la costa es una de las mejores recomendaciones para disfrutar de un atardecer de película. Muy cerca del mirador está el Monasterio de Santa María de Oia. Este Monumento nacional es muy importante por su importancia histórica: sus monjes introdujeron las vides y los caballos en esta zona de Galicia, un hecho que transformó la economía en esta comarca desde entonces hasta nuestros días.

Si vuelves a Baiona con hambre no tendrás problema para encontrar un lugar donde probar las tapas y raciones gallegas con una copa de «albariño». El restaurante El Mosquito es uno de los clásicos. No solo por su marisco y pescado, también por sus carnes. En los alrededores tienes un montón de bares para picar.

Día 2. La Guardia y Santa Tecla

Si has hecho noche en el Parador seguro que el desayuno ha sido espectacular. Para nosotros lo mejor de dormir en un hotel de esa cadena es probar su delicioso bufé por la mañana.

La carretera entre Baiona y A guarda es uno de los top de la comunidad gallega. Una ruta para descubrir, entre la costa y la Sierra de A groba, el mejor paisaje de esta región. Si el día anterior me hiciste caso y te acercaste a Oia: ya sabes de lo que te estoy hablando.

Excursión en las Rías Baixas para visitar un castro
Castro en Sant Tecla
Excursión a la desembocadura del Miño
Desembocadura del Miño

La Guardia/A Guarda es uno de los sitios que mejor conserva el espíritu marinero de los pueblos gallegos de la costa. El paseo maritimo y el espigón son una maravilla cuando el mar está tranquilo y una gran atracción cuando está agitado y esparce su espuma por ambos.

Y de A Guarda nos vamos a Santa Tecla. El monte de Santa Tegra, con sus escasos 400 metros de altura, es el vigía de la desembocadura del río Miño y su unión con el océano Atlántico. Desde aquí tendrás también las mejores vistas de La Guardia. Como te puedes imaginar este ha sido un emplazamiento estratégico a lo largo de los siglos.

En A Guarda tienes petroglifos —Mónica ya te habló de ellos en su viaje a Pontevedra—, un mirador de 360 grados, una ermita y un castro. Aquí puedes echar toda una tarde y todavía te faltará tiempo.

Ya te has quedado muy cerca de Tui. A solo media hora en coche. Si quieres hacer noche aquí, te recomiendo que sigas la ruta de paradores y pruebes otro más, o que te alojes un clásico: el Colón Tuy; lo mejor, su ubicación y la piscina.

Día 3. Tui, Oia y Tomiño

Buenos días, Tui. Hoy vas a disfrutar de una de las mejores ciudades medievales de Galicia y puede que de toda España. Desde las orillas del río Miño irás subiendo por sinuosas y pedregosas calles hasta la Catedral situada en la cima de la colina.

Iglesia en Tui

Aparte de deleitarte con las vistas desde lo alto, creo que Tui es una ciudad para degustarla a sorbitos, dando pequeños paseos, perdiéndote por sus plazas, parándote a tomar un café o un vino blanco, depende de la hora y de tus gustos. Aunque siempre hay mucho turismo, sus recovecos son ideales para tomarse el viaje con tranquilidad, a ritmo lento.

Ya te habrás dado cuenta que Portugal está justo al lado. Solo tienes que pasar el puente. Un recorrido que hacen a diario los peregrinos que van hacia Santiago de Compostela a ganarse el jubileo desde el Camino portugués.

Si además de ver Tui quieres hacer alguna excursión, una de las mejores es acercarte hasta el Parque natural del Monte Aloia —a solo 10 minutos en coche—. Fue el primero con este reconocimiento en Galicia. ¿Qué hay aquí? De todo: miradores, rutas de senderismo, una muralla ciclópea, bosques frondosos, ríos, tojos, brezos, halcones, zorros y ermitas. ¡No te vas a aburrir!

Puerta de entrada a Valença do Minho
Fortaleza de Valença do Minho

Otra opción: darte un remojón en las playas fluviales de Areneros, en Guillarei, o del Penedo, en Caldelas. También te puedes acercar hasta el Pozo Baqueiro o a los Molinos de Paredes en la parroquia de Rebordáns. Si eres más de secano, te propongo acercarte a un lugar que a mí gustó mucho: el conjunto de los Molinos del Folón y del Picón en el Rosal. Esta excursión la puedes incluir el día anterior si te sobra tiempo; están más cerca de A Guarda, aunque solo a 30 minutos de Tui. Esta zona se recorre muy bien. Son carreteras secundarias, pero muy agradables para saborear el hermoso paisaje.

Para finalizar, si todavía te quedan fuerzas y te sobra algo de tiempo, puedes terminar la jornada en Salvaterra de Miño. Dar un paseo por su fortaleza, tomarte unas cañas en alguna terraza y terminar el día con una buena ración de pulpo y un vino blanco helado de la D.O. gallega que más te guste.

Día 4. Valença do Minho, Vila Nova de Cerveira y Caminha

Toca cruzar el puente y pasar la frontera. Entramos al país vecino, uno de nuestros preferidos, por sus pueblos, sus bellezas naturales y, sobre todo, la amabilidad y hospitalidad de sus gentes. Las que no son tan amistosas son las autopistas de Portugal.

Vilanova de Cerbeira
Valença do Miño

Una vez que ya sabes cómo circular por el país luso, empieza un impresionante recorrido por los pueblos portugueses en esta ruta por el Bajo Miño. La verdad es que tienes muchos y todos tienen su encanto. Tomarte un buen café portugués con una nata en una terraza de cualquiera de ellos es un placer cósmico. Me voy a centrar solo en tres de ellos:

  • Valença do Minho. Nada más pasar la frontera te das de bruces con esta ciudad de origen defensivo. Algo que entenderás en cuanto veas las enormes atalayas y las fortificaciones que la rodean. Aunque ya se calmó la fiebre de décadas anteriores, sus calles siguen repletas de españoles que vienen hasta aquí a comprar toallas, vajilla y mantelerías. La ciudad nueva no es nada bonita, pero el interior, el núcleo urbano dentro de la zona amurallada, merece mucho la pena. Como te he dicho, a ciertas horas y, sobre todo, en fin de semana, suele estar abarrotado y con una gran vida comercial. A mí me gustó mucho recorrer sus murallas. Cerca de aquí está otra localidad con pasado militar que debes conocer: Monçao. Igual de chula, pero con menos gente. Te aconsejo tomarte algo el Baluarte Bar. Un sitio con decoración musical, una estupenda terraza y buena comida a un precio muy asequible.
  • Vila Nova de Cerveira. Otra localidad portuguesa en la que puede que te encuentres más españoles que portugueses. Este pueblo es famoso por dos cosas: su mercado y los paraguas de colores. Seguro que has visto muchas fotos de estos últimos. Sus calles peatonales invitan al paseo. Este es un buen lugar para tomarte tu primer plato de bacalao en tierras lusas; yo soy adicto a cómo lo preparan en Portugal, lo reconozco.
  • Caminha. Me parece un buen sitio para terminar la jornada. Quizá el mejor lugar para observar el lado español del Miño. Desde aquí divisarás el Monte de Santa Tecla. El conjunto fortificado, la Torre del reloj y la iglesia Matriz son los puntos a seguir en tu itinerario cultural. La Plaza del Conselheiro Silva Torres es el mejor lugar para comer y tomarte unas cervezas o un vino portugués.

Para que te hagas una idea de las distancias: desde Monçao hasta Caminha tienes 46 kilómetros de distancia, unos 50 minutos en coche. Puedes hacer Valença y Monçao por la mañana y dejar para por la tarde Vila Nova y Caminha.

Día 5. Viana do Castelo y Ponte da Lima

Da pena, pero ya se acaba esta ruta por el Bajo Miño. Te propongo terminar adentrándote un poco más en Portugal. Para este último día te he seleccionado dos localidades que me encantan, Viana do Castelo y Ponte da Lima.

Puente de Ponte da Lima

Viana do Castelo mezcla el turismo de playa y el monumental. Aquí puedes tomar el sol y darte un buen baño, y también visitar un interesante conjunto medieval. En sus calles se mezclan la mansiones, construidas en estilo maluenino, con los palacios de inspiración rococó. En Viana puedes ir a varios museos, como el del traje, castillos, como el de Santiago da Barra, e iglesias, como la de la Misericordia, pero su visita estrella es el Santuario de Santa Luzia.

Ponte de Lima
Tienda en Valença do Minho

La Basílica está situada en lo alto del monte del mismo nombre. Te llamará la atención, sobre todo, por ser una iglesia neobizantina, que cuenta con originales cúpulas de este estilo arquitectónico. Puedes visitarla y subir a su tejado, por un ascensor y luego por una escalinata —pagando un euro—, para disfrutar de las vistas. Para llegar al monte puedes hacerlo en tu coche o coger el funicular. Cerca de aquí están las Ruinas de la Cidade Velha.

Ponte da Lima me sorprendió gratamente. El objetivo de esta parada era hacer fotos de su famoso puente medieval —de casi 400 metros de longitud—. Pero este pueblo me cautivó.

Su casco antiguo es una delicia. Calles empedradas que conservan auténticos tesoros: palacios, casas blasonadas y viviendas decoradas con los famosos azulejos portugueses.

Cada quince días, en lunes alternos, se celebra un enorme y popular mercado a lo largo del río. Si todavía te quedan fuerzas: a menos de 20 kilómetros tienes otra preciosa localidad medieval, Ponte da Barca.

Fortaleza de Salvaterra de Miño
Salvaterra de Miño desde Monçao

¿Qué tal la ruta por el Bajo Miño?

No te engañaba: esta zona es espectacular. A mí es uno de los sitios que más me gusta de la península. Combinar mi adorada Galicia con el norte de Portugal es una maravilla. Este es un viaje para disfrutar de la naturaleza, de los rincones, de la gente y de la gastronomía. Me han entrado ganas de volver por allí. A lo mejor nos encontramos en breve por las calles de Caminha o de Tui, ¡quién sabe!

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