Taj Mahal

En unas sillas de lo más parecido a las que

habrá en el salón de la casa de tu madre fue

donde probé mi primer sabor de la India:

 

 

unas samosas rellenas de verduras, un curry,

un Chiken Tikka Masala,… Es el nan, en particular,

lo que recuerdo, como se deshacía en mi boca

con esa explosión de sabores.

Como postre, no faltó, el tradicional helado (kulfi).

Todo al más puro estilo Boollywood.

¡Después de probar el Taj Mahal de Santander a Sofi el mundo le parece espantosamente grande!

1 comentario

  1. […] volver a probar las sardinas asadas en Santander porque descubriste un hindú en la ciudad que te enloqueció con sus […]

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