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Viajar por Francia: ¿en Coche o Tren? Cómo elegir según tu ruta y presupuesto

Viajar por Francia en coche o tren: ruta por carretera con coche propio y mapa frente a un castillo medieval

Elegir en Francia entre el volante y el raíl es todo un dilema. El TGV te permite desayunar un croissant en París y almorzar una bullabesa frente al Mediterráneo en unas tres horas. Por otro lado, sus carreteras principales son muy buenas —aunque caras— y conectan de maravilla todo el país. Voy a intentar contestar a la gran pregunta: ¿Viajar por Francia, en coche o tren?

Creo que puedo servirte de ayuda porque he utilizado sus trenes —en París y para ir de la capital francesa a Ámsterdam—, y he recorrido varias regiones de Francia en coche de alquiler y también con mi propio coche.

Te voy a dar unos cuantos trucos y consejos si vas a viajar en coche y también te hablaré de una aplicación estupenda si te decides por el tren.

También te voy a contar cómo me temblaba todo mi primera vez conduciendo en París —spoiler: al final, no fue para tanto—, mi experiencia por la «France Profonde» al seguir las indicaciones de Google Maps a rajatabla y la sorpresa al recibir una multa de tráfico a la vuelta de uno de los viajes.

Te recuerdo que tengo una guía para viajar a Francia con consejos y rutas, donde te cuento cuáles son los imprescindibles que debes visitar en este país.

Comparativa Rápida: Francia en un Vistazo

Si tienes prisa, aquí tienes la clave para decidir en 10 segundos:

CriterioTren (SNCF / TGV)Coche (Alquiler / Propio)
Ideal para…Parejas y viajeros solitarios entre grandes ciudades.Familias, grupos de 3+ y rutas rurales.
VelocidadImbatible: París-Lyon en 2h.Lento debido al tráfico y límites de 80-110 km/h.
Coste OcultoTransporte local (Uber/Metro) en destino.Peajes caros y parkings urbanos (25-35€/día).
FlexibilidadRígida (sujeto a horarios y retrasos).Total: Paras donde y cuando quieras.
EquipajeHay extras en función del número de maletas.Todo lo que quepa en el maletero.

El Factor Aeropuerto: El punto de partida de la decisión

Muchos de mis viajes a Francia los he comenzado desde un aeropuerto. Si hago un recuento rápido: he volado media docena de veces a París, también a Nantes y Lyon. La pregunta es cómo continuar un viaje por Francia una vez que tu avión haya aterrizado.

Ruta por Francia en nuestro coche
Mónica, mapa en mano, planificando la siguiente parada cerca de un impresionante castillo medieval

Escenario A: Llegada en avión + Tren (Conexión directa)

Si vuelas a los grandes aeropuertos internacionales, estás de suerte. Si aterrizas en terminales como Paris-Charles de Gaulle (CDG) tienes la ventaja de conectar directamente con el TGV también Lyon-Saint Exupéry tiene su propia estación alta velocidad metida dentro de las terminales. Si tu plan es bajarte del avión e ir directo a ciudades como Burdeos, Marsella o Lille, ni siquiera tendrás que pisar el centro urbano de la ciudad de llegada. Te bajas del avión, caminas un poco hacia las vías y listo. En este caso, el tren gana por goleada en comodidad y tiempo.

Ojo con los aeropuertos «trampa»: Si vuelas con aerolíneas low-cost a París-Beauvais, recuerda que estás a una hora y media al norte de la capital. Moverte desde allí en tren hacia el sur te obligará a hacer transbordos tediosos cruzando París en metro cargado de bultos.

Escenario B: Recoger tu coche de alquiler

Recoger el coche en la misma terminal nada más aterrizar es una gozada por la autonomía que te da, sobre todo si vas a explorar zonas rurales o vas a ir a otra región.

Recoger el coche en la misma terminal nada más aterrizar es una gozada por la autonomía que te da, sobre todo si vas a explorar zonas rurales o vas a ir a otra región. Por ejemplo, un coche de alquiler en el aeropuerto de Paris-Orly es ideal si tu ruta empieza directamente rumbo al sur o hacia los Castillos del Loira.

Si, por ejemplo, llegas a París y quieres pasar unos días para subir a la Torre Eiffel, te aconsejo esperar al final de tu estancia para reservar el coche. En las grandes ciudades de Francia el tráfico es pesado en el interior y los parkings son muy caros. Así lo hicimos cuando preparamos nuestro roadtrip por Bretaña desde la capital de Francia. (Aquí, un poco más adelante en el texto, cuando hables de las ventajas del tren en las ciudades, meterás el de: «…y luego vas a pasar unos días descubriendo cómo moverse en París sin coche.

Cuando fuimos a esquiar a los Alpes, también alquilamos el coche en el aeropuerto, en este caso en el de Lyon. El viaje hasta la estación de Val Thorens fue épico; pillamos una nevada tremenda; menos mal que fuimos previsores y habíamos reservado los «calcetines» —unas cadenas más fáciles de poner en los neumáticos—.

Consejo de Sofi: si vas a optar por la última opción, recoger tu coche cuando te marches de la ciudad, te aconsejo hacer la reserva igualmente en el aeropuerto o en una oficina de las afueras. De esa forma, te evitas tener que estar circulando por las zonas más congestionadas. El acceso a las autopistas es siempre más cómodo y sencillo desde un aeropuerto.

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El factor cercanía: Cruzar la frontera en coche desde España

Si vives en España, te aconsejo que pruebes esta opción. Sobre todo, si tu casa está de Madrid para arriba. Nosotros iniciamos dos viajes por carretera desde Burgos y nos encantó hacerlo así. Tampoco es descartable salir desde Andalucía o Levante y hacer una parada de un par de días en País Vasco o Cataluña.

Alquilar un coche para esquiar en los Alpes
Mónica, bien abrigada, al lado del coche que alquilamos para ir a la estación de Val Thorens

La primera vez que fuimos por Francia con nuestro coche fue en un viaje por Suiza, con parada en Carcassonne, Albi y Annecy; y la segunda fue una gran ruta para recorrer a nuestro aire las carreteras panorámicas y los campos de lavanda en una ruta por la Provenza en la que luego continuamos nuestro recorrido hacia el norte del país. Te aseguro que fueron unas vacaciones de matrícula de honor.

El gran ahorro

Viajar con tu coche supone un hachazo tremendo a los costes fijos del viaje: te saltas los billetes de avión de todo el grupo y te ahorras el alquiler de coche, necesario si quieres ver pueblos y sitios pintorescos.

Además, el maletero es tuyo: sin límites de peso, sin medir mochilas al milímetro y con espacio de sobra para traerte unas cuantas botellas de vino francés a la vuelta. Una de nuestras últimas paradas en Francia fue en Saint-Émilion, el pueblo del vino que está al lado de Burdeos, a 250 kilómetros de la frontera con España.

Las dos grandes puertas de entrada

Dependiendo de dónde vivas y de cuál sea tu destino, tu ruta comenzará por un extremo o por otro de los Pirineos:

Ojo: no pienses en pasos fronterizos de película. Ni te vas a enterar. Francia y España pertenecen a la Unión Europea. En condiciones normales, no tendrás ni que parar el automóvil para cambiar de país.

La gran advertencia (Lo que nadie te cuenta)

Como te contaba, cruzar la frontera con tu matrícula española es facilísimo, pero hay dos detalles legales y logísticos cruciales, que si pasas por alto, te van a costar un disgusto:

La pegatina Crit’Air: prácticamente todas las grandes urbes francesas cuentan ya con Zonas de Bajas Emisiones (Zones à Faibles Émissions – ZFE). Es obligatorio que tu coche lleve la pegatina ambiental francesa en el parabrisas para circular por ellas. No, no sirve la de la DGT española. Debes pedirla online semanas antes en su web oficial; cuesta menos de 5€ con envío incluido, pero tarda un par de semanas en llegar a tu buzón. Si te pillan sin ella en el centro de Lyon o París, la multa es de 68 €. Puedes saber más sobre la pegatina Crit’Air en Francia.

Entrada a la zona de bajas emisiones (ZFE) de Toulouse
Primer contacto con la realidad de las Zonas de Bajas Emisiones (ZFE) en Francia. Esta señal nos avisa de que en 100 metros comienza una zona restringida donde la pegatina Crit’Air es obligatoria

Telepeaje sin colas: te alegrará saber que los dispositivos españoles modernos de telepeaje (como Via-T, Bip&Drive o Pagatelia) son totalmente compatibles con las autopistas francesas (Autoroutes). Asegúrate con tu proveedor de que tienes el servicio internacional activo; entrar por el carril Liber-t (marcado con una «t» naranja) sin tener que parar el coche para buscar la tarjeta de crédito o las monedas te ahorrará minutos de oro en cada barrera.

El Tren en Francia: Rapidez y Conectividad (SNCF)

El sistema ferroviario francés (SNCF) es una auténtica maravilla, y la alta velocidad (TGV) funciona de lujo. El tren en Francia es una gran opción si lo tuyo es viajar sin la tensión de la carretera.

Las grandes ventajas

Los inconvenientes

UN ÚLTIMO CONSEJO: el tren es una gran alternativa para los que no quieren conducir, pero valora también la opción de los autobuses. Nosotros utilizamos Flixbus y la experiencia fue estupenda. En nuestro caso, lo usamos para viajar desde Bruselas a París.

Te recomiendo usar la app Omio para tus desplazamientos en transporte público

Interior de la estación de Gare du Nord, de París
En París hay varias estaciones de tren que conectan la capital con todo el país

Francia en Coche: Libertad y la «Francia profunda»

Francia es un país diseñado para ser conducido, ideal para los amantes de la improvisación y de marcar su propio ritmo.

Las grandes ventajas

Los inconvenientes

Pagar parking en Francia
Acostúmbrate a pagar por aparcar en la mayoría de las ciudades y pueblos de Francia

Tabla Comparativa de Presupuesto y Logística

Concepto / CriterioOpción Tren (TGV / TER)Opción Coche (Alquiler / Propio desde España)
Ideal para…Rutas entre grandes ciudades (París, Lyon, Burdeos, Marsella).Rutas regionales y rurales (Alsacia, Provenza, Loira, Bretaña).
Coste BaseBillete por persona (Varía según antelación).Alquiler + Gasolina + Peajes (O solo viaje desde España).
Peajes / ExtrasNinguno.Muy altos en autopistas principales (Autoroutes).
EquipajeSin límite estricto de peso, pero lo cargas tú.Todo lo que quepa en el maletero.
FlexibilidadBaja (Sujeto a horarios fijos).Total (Tú decides cuándo parar y arrancar).

Cuándo elegir qué: Recomendaciones según tu ruta

Para ponértelo fácil, aquí tienes el veredicto directo según el mapa que tengas en mente:

Elige el TREN si tu ruta es:

Un eje urbano puro para ir de ciudad en ciudad. Por ejemplo: París – Lyon – Marsella – Burdeos. El coche en estos destinos será un estorbo carísimo. Además, la red ferroviaria es la opción imbatible para trayectos directos y muy populares, como subirte al tren de París a Disney, ahorrándote el estrés del tráfico y los parkings de los parques.

Un eje urbano puro para ir de ciudad en ciudad. Por ejemplo: París – Lyon – Marsella – Burdeos). El coche en estos destinos será un estorbo carísimo. Te bastará con leer mi guía para moverse por París en transporte público y disfrutar de las redes urbanas francesas para moverte como pez en el agua.

Elige el COCHE si tu ruta es:

Perderte por los campos, viñedos y castillos del país. Rutas míticas como la de los pueblos de cuento de Alsacia, perderte entre los campos de lavanda de la Provenza o hacer grandes viajes costeros y culturales como nuestra ruta por Bretaña, Normandía y París donde nos movimos por toda la costa y al llegar a París devolvimos el coche de alquiler. Así exprimimos su verdadera esencia y llegamos a los puntos donde el tren nunca va a parar.

La opción mixta (Tren + Coche): La combinación inteligente

En algunas ocasiones hemos usado la red ferroviaria para trayectos directos y luego alquilar un vehículo para el resto del viaje, una solución híbrida, que es una auténtica jugada maestra. Consiste en utilizar el TGV para los grandes saltos aburridos de larga distancia —por ejemplo, cruzar de París a Aviñón en dos horas— y, una vez en la estación de destino, recoger un coche de alquiler para explorar a fondo toda la región rural durante unos días. Maximizas el tiempo y te quitas el palizón de conducir por autopista.

Un ejemplo perfecto de esto es el noreste del país: si estás planeando una escapada a esa región de cuento, te sugiero leer nuestra guía detallada de transporte en Alsacia. Allí desgranamos a fondo cuándo merece la pena dejar el coche a un lado y cómo aprovechar los trenes regionales y buses lanzadera combinando lo mejor de ambos mundos.

Viajar en tren en Francia
Viajar en tren en Francia es cómodo y rápido en la mayoría de los trayectos

Conclusión y Consejos Finales para ahorrar

En definitiva, no mires el transporte solo como un gasto, sino como la herramienta que va a definir el ritmo de tu aventura. Si buscas exprimir museos, monumentos y restaurantes urbanos, abraza las vías; si buscas pueblos de piedra, mercados locales y maletero libre, lánzate a la carretera.

Antes de cerrar la maleta, grábate a fuego estos dos consejos de oro para que tu cartera no sufra en tierras francesas:

Usa las Routes Nationales (N) y Departamentales (D): si vas en coche y no tienes prisa, configura tu GPS en modo «evitar peajes». Estas carreteras secundarias son gratuitas, están en un estado excelente y son infinitamente más bonitas. Cruzarás valles y pueblos medievales enteros que jamás verías desde el asfalto gris de la autopista.

Usa la app de Google Maps para el combustible: si necesitas repostar, busca «gasolineras» en tu aplicación de mapas, ampliando la zona periférica de las ciudades. Te mostrará el precio real del litro de carburante en cada surtidor en tiempo real, permitiéndote esquivar los precios abusivos de las áreas de servicio tradicionales.

¿Listo para ponerte en marcha? Elijas las vías o el asfalto, Francia te espera con los brazos abiertos y la mesa puesta. Bon voyage!

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